jueves, 19 de marzo de 2009

Diario de Abordo Cap.3: SALERNO

Pues aquí andamos, en la bellísima ciudad de Salerno, en la provincia de Campania. Tras un apretado viaje en Vueling que es Gerundio, aterrizamos en Nápoles a las 9 y algo de la mañana. A primera vista en nada se diferencia de cualquier ciudad española, tal vez un poco más industrial, pero poco... Una vez en el autobús que nos llevará a nuestra primera parada, vemos que el descontrol automovilístico es latente. Los coches son pequeños y eso hace que los carriles dobles se conviertan en triples y en los márgenes de las carreteras se amontonan los escombros, pero cierto aire desgarrador y despreocupado le da encanto a la ciudad. Casi una hora después, amortizadas con los 7 euros que cuesta el billete, llegamos a la costera ciudad de Salerno. Alicante viene a mi mente y aún continúa estando cada vez que paseo por sus calles. A estas alturas ya estoy curado de espanto en lo que a cruzar la calle se refiere: cruza sin mirar, que ellos te esquivan... ¡ah! no uses los pasos de cebra... no sirven para nada; pero claro, maletas en mano, la cosa impone...Una vez en el albergue, el Popolare Koine', la cosa cambia: juvenil y desenfadado con trabajadores despreocupados y con muy buen rollo y todos cabemos en una misma habitación sin problema alguno. El día pasa rápido y en "la sera" visitamos el puerto marítimo y en las barandillas el mito del candado y los amantes. La gente es amable con los turistas, España está de moda, y más con mujeres de por medio... pero eso nos importa de momento, lo que importa es: los helados de ferrero rocher están de muerte.Por la noche cenamos en la típica pizzería de barrio, pero de esas que se hacen todo en casa. Aparentemente un tipo simpático... a ver que sale.

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