domingo, 22 de marzo de 2009

Diario de Abordo Cap.6: La Città

Tras encontrar piso, ¡ay, de verdad! ¡lo que cuesta!, tenemos un día de relax para disfrutar de lo que nos queda de estancia en Salerno. Tras levantarnos a eso del mediodía (ya era hora de no madrugar) quedamos con algunos españoles (no se para qué porque no es que me guste mucho su compañía...) para comer y después, los de teatro menos una nos vamos a recorrer la ciudad y ver las tiendas para ver cuánto se gasta un italiano de pura cepa para tener ese porte y esa percha. A la vuelta, el cansancio nos puede... ya habrá tiempo de fiesta otro día. Nos levantamos (a las 2 pm) y vamos en busca de un lugar dónde comer, complicado porque esto no es España. Llegamos un buffet donde nos sirven lasagna y pollo a la no-se-qué: lío a la hora de pagar... ¡ay turistas! a los que han pedido helado de postre les han hecho la 13-14 y les toca pagar 4.50€ de más (menos mal que a mí me dió por pedir un café que suponen una estafa de 1.50€ sobre el precio del menú), así que para ser nuestra primera estafa italiana tampoco me salió tan cara como al resto, pero estos no nos vuelven a cazar con la guardia baja... Volvemos a recorer Salerno y encontramos el Teatro G. Verdi, al lado del puerto marítimo, recorremos un parquecito piccolo y llegamos al casco antiguo de nuevo. Llegamos a una iglesia abierta (posiblemente sea la catedral de Salerno, aunque tampoco me creas porque yo de iglesias entiendo poco...) y tras contemplar los templos y esculturas... ¡zas! ¡un cadaver! Bueno... dicho así suena fuerte, pero el susto que me he dado no me lo quita nadie... y es que resulta que era la sepultura del obispo no-se-quién embalsamado a modo de exposición para que todos veamos su piel verdosa mientras (no) se pudre por los siglos de los siglos... como dice Leti, no hay nada como la religión catolica y su manía de celebrar el sufrimiento... que buen rollito...
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