La involución de la Iglesia

El sábado acudí por primera vez en años a un templo católico, apostólico y romano (creo que ya os hacéis cargo), para acudir a un acto religioso propio de estas fechas, a pesar del supuesto sentimiento patrio y laico al que se acoge la gran mayoría de los padres con hijos en esa edad, pero que, a pesar de todo, en su afán de rebeldía por dejar atrás su pasado de la "grande y libre" siguen bautizando a sus hijos, haciéndoles acudir cada jueves a catequesis para culminar en una gran celebración donde dicen que el niño en cuestión es tomado por el espíritu de un semidios que vino a salvarnos a todos pero que al parecer se quedó con las ganas... tal vez este héroe católico se equivocó de época o, según me da a entender esta mitología aún vigente, fue otra cagada del todopoderoso creador que primero nos creó insolentes, después intentó ahogarnos, pero le salió rana la jugada y decidió enviarnos a un supuesto hijo que nos salvase de todos los males, pero nada, tuvo su minuto de fama y los políticos de la época (si, ya daban por saco por aquel entonces) le condenaron a muerte...


El caso es que yo también hice en su día la comunión, y por lo que pude comprobar, hacer la comunión en 2012 es exactamente igual que hacerla en 1995 o incluso antes. Las mismas canciones, las mismas palabras, las mismas ridículas fotos y poses, el mismo sermón... Está clarisimo que algunas instituciones, aunque pierdan clientes, reniegan del "renovarse o morir" por el mero hecho de continuar con la tradición eterna...

Y yo me pregunto a menudo si ha llegado el fin del mandato de la iglesia o, como mi madre piensa, todavía le queda cuerda para rato... pero no veo justo que a mi me obliguen a estar en constante actualización (lo digo mientras escribo estas palabras desde una tablet táctil que no hay manera que se acostumbre a mis ochenteras manos) y otros puedan permanecer eternos, intactos y perpetuos desde su origen hace más de 1000 años.



La iglesia, pienso yo, debería renovarse como todo, tal vez hacerse más respetuosa para con los que no tienen ni comparten su misma ideología, conozco gente a la que le gustaría ir a la iglesia a hablar con el que creen su dios (yo he salido un poquito más pragmático, soy más del nacemos, vivimos y morimos gracias a la maravilla de la naturaleza, sin entes ultrapoderosos que todo lo saben y todo lo ven, algo mas casual que buscado...) pero no pueden porque hay un mandato que rechaza a todos aquellos a los que sus normas tachan de diferentes a lo normal.



Que me surjan estas dudas será porque me enseñaron a respetar a todo el mundo, aunque ellos no me respeten a mi. Pero es una pena. Posiblemente el mundo sería maravilloso si nos respetásemos todos, pero claro, de utopías están las librerías llenas... 

No hay derecho...

SC 

"El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir"
Albert Einstein


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