Tecnológicamente

Ya ha pasado casi un año desde la última vez que pude escribir en un lugar tan maravilloso como este. Un año que ha pasado casi volado a pesar de tener una perspectiva cuesta arriba. Un año que ha sido duro y que hubiera sido posible compartir con todos vosotros si las tecnologías me hubiesen dejado, pero parece ser que tanto ellas como yo no tenemos la misma concepción de "avance" y más que evolucionar pareciera que son el estorbo que nos impiden dar un paso al frente. 

Y de tecnologías quería yo hablar, de esas que no hay manera de alcanzar para estar "a la última" porque avanzan y avanzan y cuando ya has conseguido hacerte a la última, sale la ultimísima y... no hay manera. 

Tal vez esto me hizo recapacitar y plantearme el si es realmente necesario tanto avance tecnológico en los tiempos que corren, si lo único que consiguen es que la sociedad de un paso atrás, quiero decir, que cuando internet revolucionó el mundo era lo máximo, y resulta que no, que ahora vamos a más y resulta que podemos navegar desde un teléfono que no solo es teléfono sino que es móvil, GPS, microordenador, agenda, calendario, teléfono, oficina, reloj, videoconsola, walkman y un millón de cosas más. Esto es lo que demuestra mi teoría de la desocialización. Si viajas en transporte público, antes, solo se leían libros o periódicos y si no había ninguna de las dos cosas, se hablaba del tiempo con el de al lado. Y es en ese desconocido de al lado en el que me quiero centrar, ese compañero circunstancial que ha desaparecido y que si intenta aparecer, le sacrificamos con la mirada y nos apartamos como si de un apestado se tratase. 

Ahora nos limitamos a comunicarnos con el archireconocido "whatsapp" cerrando limitadamente nuestro círculo de personas con las que deberíamos conversar para ser personas medianamente sociables. Ya nadie te habla del tiempo porque el compañero de tren que tienes a tu derecha está jugando a los Sims en su iPad, el de enfrente lee en su ebook, y el de tu izquierda ve el capítulo de la serie más popular de anoche en su smartphone.

Creo que voy a empezar a desactualizarme. He recuperado mis queridos vinilos, que tal vez no tengan el culmen de la calidad pero que el rasgar de la aguja sobre el vinilo me produce mucha más satisfacción que diez mil reproducciones de spotify con sus absurdos anuncios a cada cambio de tema. Intenté recuperar mis cámaras de carrete, pero deseché la idea por el alto coste del revelado actual y la mierda de acabado que te realizan, así que, conseguí de oferta mi maravillosa Nikon D60 de la que algunos hablan pestes, porque no es Canon, ni graba vídeo en HD, pero queridos, paso de la alta definición y del 3D. A veces, tengo que recordarle a algunos amigos que anhelan una cámara de alta gama que de toda la vida, la cámara que tengas no te hace fotógrafo y que si pudiera, iría cargado con mi Polaroid allá donde fuera porque sus fotos eran mucho más divertidas por el hecho de que eran únicas. 

Pero tranquilos, no llegaré a desactualizarme tanto como para no escribiros, solo lo justo como para no perder la cordura como he visto en otros.  Y mientras tanto iré compartiendo con vosotros cómo he llevado, llevo y llevaré, esta vida de pluriempresario que ha dado un giro radical y trascendental a lo que antes llamaba "mi existencia". 

SC :)

"Mientras el tigre no puede dejar de ser tigre, el hombre vive en riesgo permanente de deshumanizarse".
José Ortega y Gasset

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