La forzosa nueva vida

La vida cambia, a diario, a veces con giros tan inesperados que nos pillan de improviso y no nos dejan margen de maniobra para evitarlo. 

Como a todos, supongo, la situación actual de este lugar en el que vivimos ha provocado un fin de una de esas etapas maravillosas que te hacen sentir, al menos, vivo. Ahora me hallo en ese limbo en el que seguro que te encuentras, como otros muchos, de "tengo todos los proyectos del mundo pero no los medios", aunque gracias a ese "cualquier tiempo pasado fue mejor" tengo grandes amigos profesionales que se acuerdan de vez en cuando de mi, pese a mi mala costumbre de no mantener el contacto tan a menudo como a muchos les gusta. Pero ya conoces mi asocialismo y mi apatía por usar el teléfono... (aunque la tecnología sigue en mi contra e inventa esas apps de chat con grupos de conversación que hacen que el led de mi pequeña Blackberry se pase el día parpadeando por la insistencia de comentario tras comentario...) 

Y sé que te tengo olvidado, eso no es por apatía, era falta de tiempo, creo. Pero me acuerdo de ti cada día y me gustaría haberte contado a diario todo lo que he tenido que hacer en mi rutina, incluso, como te dije hace tiempo, me compré una tablet por aquello de poder escribirte día tras otro... Pero no, no me llevo bien con ella, no hay manera de que escriba las palabras bien con ese teclado táctil de ultraprecisión y que no precisa una mierda. Pero que no cunda el pánico de nuevo, porque se supone que lo que ahora me sobra es tiempo, a pesar de tener que ordenar un poco mis ideas y un local en bruto lleno de problemas que debería estar listo ya... pero que parece que va para un tiempo. 


Los días perfectos
Aunque no todo han sido problemas en este año y algo que llevo sin escribirte, he descubierto que los pequeños placeres de la vida están en rodearte de aquellos que te hacen sentir bien. Y sabes que siempre tengo que rodearme de artistas de todos los ámbitos, así que debo hablarte de Mandira, que decidimos formar a finales de 2012 y que, como siempre en el mundillo de la música, tenemos grandes quebraderos de cabeza, pero las satisfacciones que conseguimos son superiores a cualquier problema que tengamos que afrontar. 

Hemos recorrido un gran camino en tan poco tiempo, tocando en locales de mierda donde nos han tratado como si fuéramos despojos de la basura, o en pequeños grandes lugares que todo humano debería visitar donde nos han echo sentir muy grandes. Hemos actuados incluso fuera de nuestro Madrid con unos medios que ni nosotros nos creíamos. 

También he tenido batacazos, como el cierre de la escuela infantil que tanto nos costó abrir, pero sabes que de las cosas malas no me gusta hablar, así que pensemos en positivo y prepárate, que creo que tengo mucho que contarte. 
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